Hoy dedicamos palabras y reconocimiento a la gente de días.
Son corazones valiosos en el tiempo, bibliotecas ambulantes.
Árboles llenos de savia.
Sonrísas llenas de Paz.
Océanos de complicidad.
Sabios, consejeros.
Amigos y querendones con sus hijos y nietos.
Lumbreras amadas al mundo.
Gente de respeto, simpatía plural.
Dondequiera no pasan desapercibidos, su son y paso elegante destacan con sabroso sazón.
Dios les bendiga años dorados, cabello blanco.
Ustedes no tienen tanta edad “Sino años rebosantes de vida.
Dejamos para todos el consejo de Dios en el debido trato honorable a su rango:
Levítico 19:32
Delante de las canas te pondrás en pie; honrarás al anciano, y a tu Dios temerás; yo soy el Señor